Cada temporada, millones de productores en América Latina abren un bulto de urea y lo aplican sobre el cultivo. Algunos por recomendación técnica, otros porque "así siempre se ha hecho en esta finca". La mayoría no saben con exactitud cuánto de ese nitrógeno va a llegar a la raíz pero en promedio, los cultivos absorben solo alrededor del 50% del nitrógeno que se aplica mediante fertilizantes, y el resto se pierde a hacia la atmósfera, el agua subterránea o queda atrapado en procesos microbianos.
Tal como hemos venido hablando en los temas anteriores, el suelo es el que en verdad te está transformando todos los insumos que incorporas al cultivo en producción; por eso para seguir profundizando en este tema hablaré de uno de los productos mas necesitados por las plantas y que en los suelos tropicales se pierde con facilidad que es el nitrógeno, ya que si aplicas 100 kg de nitrógeno por hectárea, la mitad puede estar trabajando para tu cultivo, la otra mitad puede estar volando, escurriendo o simplemente no disponible. Si tenemos en cuenta cuando el precio del bulto de urea sube, como ha venido ocurriendo en los últimos años, esa ineficiencia se convierte en un costo de producción difícil de llevar.
El nitrógeno (N) es el nutriente que más respuesta genera en los cultivos y al mismo tiempo el que más se pierde y el que más depende de condiciones que varían entre un lote y otro, entre una época y otra, entre un suelo y el vecino. Entender cómo funciona no es un ejercicio académico. Es una decisión económica directa sobre la rentabilidad de tu producción
Lo que dice el bulto y lo que realmente llega a la raíz
Cuando vas a la distribuidora y compras fertilizante nitrogenado, los números de la etiqueta son claros: la urea dice 46-0-0, el sulfato de amonio dice 21-0-0, el DAP dice 18-46-0, el nitrato de amonio dice 26-0-0 o 30-0-0. Esos números indican el porcentaje de nitrógeno total en el producto, y ahí es donde empieza la confusión más costosa del agro ya que muchos productores interpretan ese número como el nitrógeno que va a absorber su cultivo. La realidad es que ese porcentaje es lo que contiene el bulto, no lo que llega a la planta.
Cada fuente lleva el nitrógeno en una forma diferente. La urea lo lleva como urea CO(NH₂)₂, que es la fuente más concentrada y la de menor precio por unidad de N, pero también la más susceptible a perderse si no se maneja bien. El sulfato de amonio lo lleva como NH₄⁺ (amonio), más estable en el suelo y con un beneficio adicional: aporta azufre. Los nitratos (nitrato de calcio, nitrato de potasio) llevan el N ya en forma de NO₃⁻, que es directamente aprovechable por la raíz pero que también es la forma más móvil y fácil de perder con el agua.
Lo que ocurre entre la aplicación y la absorción por la raíz es un proceso que depende del suelo, del clima, del momento de la aplicación y de la biología del sistema. Bajo condiciones que no son las óptimas, una parte significativa de ese nitrógeno nunca llega a donde debe. En el suelo, el nitrógeno no se queda quieto ni en una sola forma. Está presente en la materia orgánica, en los microorganismos, y en las formas inorgánicas que las raíces efectivamente toman que son el amonio (NH₄⁺) y el nitrato (NO₃⁻). Lo clave es que entre el 75 y el 90% del nitrógeno que absorben las plantas ha pasado previamente por microorganismos. La vida del suelo es el motor que transforma el nitrógeno en algo útil. Sin ella, cualquier fuente de N pierde eficiencia antes de llegar a la raíz.
Cuatro ventanas por donde se escapa el dinero
Para un productor, el problema del nitrógeno no es raro, fácilmente lo ve en campos donde se aplicó fertilizante y el cultivo no respondió como se esperaba. Lo ve en hojas que amarillean desde las más viejas hacia las más jóvenes a mitad de ciclo. Y se ve en el cierre de temporada, cuando el rendimiento no justifica lo que se gastó en insumos. Hay cuatro razones concretas por las que ese N se fue antes de que tu cultivo pudiera tomarlo.
La primera es la volatilización, o cómo el N se evapora antes de que llueva. La urea es la fuente nitrogenada más usada en América Latina por su alto contenido de N y su precio comparativamente bajo. El problema es que cuando se deja en la superficie del suelo reacciona con la humedad y la temperatura y libera gas amoníaco (NH₃) que se va hacia el aire; la urea necesita incorporación o riego inmediato. En Andisoles con cultivos de café, estudios en Colombia registraron pérdidas acumuladas de hasta el 35% de la urea aplicada en solo 20 días. Así que alicas el bulto un lunes por la mañana. El suelo está seco. No hay lluvia anunciada. Pasas por el lote el martes, el miércoles, y ves la urea ahí todavía. El jueves el viento la dispersa un poco. El viernes llega una lluvia de apenas 5 mm, insuficiente para incorporarla profundamente. A los 15 días compruebas que el cultivo no muestra ninguna respuesta al nitrógeno que aplicaste.
La segunda es la lixiviación, o cómo el N se va con el agua. El nitrato (NO₃⁻) no se pega al suelo. Se mueve con el agua de lluvia o de riego hacia capas más profundas, fuera del alcance de las raíces. En suelos arenosos o de baja retención de nutrientes (baja CIC), ubicados en zonas de lluvias frecuentes e intensas, las pérdidas pueden alcanzar entre 100 y 200 kg de N por hectárea al año. Por lo tanto, si aplicaste nitrógeno justo antes de una lluvia fuerte, o regaste en exceso poco después, y el cultivo no respondió. El N pasó de largo. Además, ese nitrato que se pierde puede contaminar aguas subterráneas o fuentes de agua cercanas.
La tercera es la desnitrificación, o cómo el N se convierte en gas de efecto invernadero. En suelos encharcados o zonas con exceso de humedad, como arrozales inundados, áreas de mal drenaje o épocas de lluvia intensa, las bacterias del suelo convierten el nitrato en gases que se liberan hacia la atmósfera como el óxido nitroso (N₂O), óxido nítrico (NO) y nitrógeno gaseoso (N₂). No lo ves directamente, pero el impacto es doble pues el N se pierde, y el N₂O tiene un potencial de calentamiento global 265 veces mayor que el CO₂.
Por último es la inmovilización, o cómo el N queda "secuestrado" por la materia orgánica no descompuesta. Si incorporas al suelo residuos de cosecha con alto contenido de carbono y poco nitrógeno, como la paja de maíz o los restos de cereales, los microorganismos encargados de descomponerlos necesitan tanto N para ese trabajo que lo toman del suelo, compitiendo directamente con las raíces de tu cultivo. El N queda atrapado en la biomasa microbial y no está disponible por semanas o incluso meses.
Conocer estas cuatro rutas de pérdida permite tomar decisiones concretas de cuándo aplicar, en qué forma y qué protecciones considerar. El nitrógeno debe cumplir un ciclo, pero en la agronomía debemos de buscar aprovechar al máximo conociendo los momentos más indicados para evitar pérdidas grandes y costos que no se aprovechan como deberían de ser.
Como ya lo abordamos en nuestro blog Gastamos millones fertilizando... pero ¿quién está procesando esos nutrientes?, que puedes leer aquí, la eficiencia de cualquier fertilizante nitrogenado depende de que haya microorganismos activos en el suelo capaces de transformar ese N en formas que la raíz puede absorber. Sin esa base biológica activa, hasta la mejor fuente de nitrógeno pierde efectividad antes de llegar a la planta.
La fragilidad del precio de la urea
Hay un factor que los productores latinoamericanos no pueden controlar pero que impacta directamente sus costos y es que la mayoría de los países de la región importan la casi totalidad de su nitrógeno como urea o fuentes derivadas. Latinoamérica depende de cerca del 85% de importaciones para cubrir su demanda de N, P y K. Ningún país productor de alimentos en la región puede aislar sus costos de producción de los mercados internacionales de fertilizantes.
Colombia es un ejemplo claro, desde finales de los años 70, el país no produce urea industrialmente. En 2024 importó 2,13 millones de toneladas de fertilizantes, con la urea como el insumo de mayor valor (USD 295 millones), provenientes principalmente de Rusia, China y Estados Unidos. El problema es que esos mercados cambian como pasó en 2022, la invasión rusa a Ucrania disparó los precios de los fertilizantes nitrogenados a máximos históricos. En 2025, los precios de la urea subieron otro 25%, impulsados por el alza del gas natural, materia prima del proceso Haber-Bosch con el que se produce urea, y restricciones de exportación de China. Y en 2026, el conflicto en Oriente Medio genera nuevas presiones al alza, con riesgos de menor disponibilidad y tiempos de entrega más largos.
Colombia es un ejemplo claro, desde finales de los años 70, el país no produce urea industrialmente. En 2024 importó 2,13 millones de toneladas de fertilizantes, con la urea como el insumo de mayor valor (USD 295 millones), provenientes principalmente de Rusia, China y Estados Unidos. El problema es que esos mercados cambian como pasó en 2022, la invasión rusa a Ucrania disparó los precios de los fertilizantes nitrogenados a máximos históricos. En 2025, los precios de la urea subieron otro 25%, impulsados por el alza del gas natural, materia prima del proceso Haber-Bosch con el que se produce urea, y restricciones de exportación de China. Y en 2026, el conflicto en Oriente Medio genera nuevas presiones al alza, con riesgos de menor disponibilidad y tiempos de entrega más largos.

Las estrategias que reducen las pérdidas y mejoran el retorno
El manejo eficiente del nitrógeno no se resuelve comprando más bultos. Se resuelve tomando mejores decisiones sobre cuándo, cómo y en qué forma aplicar, ten en cuenta las siguientes estrategias para que el cultivo aproveche al máximo el nitrógeno que aplicas:
Fraccionar la dosis es la medida de mayor impacto inmediato. En lugar de aplicar todo el N en una sola fecha, se distribuye en dos o tres momentos que coincidan con las etapas de mayor demanda del cultivo. El fraccionamiento bien ejecutado puede incrementar la eficiencia de uso del nitrógeno entre un 20 y 30% y, en condiciones de suelo y cultivo específicas, los resultados son aún más marcados. Experimentos con arroz documentados en Colombia muestran que fraccionar un tercio antes de la siembra y dos tercios al inicio de la formación de la panícula, aumentó la efectividad agronómica en hasta 44% frente a una aplicación única. El principio es sencillo: el fertilizante debe coincidir con el momento en que el sistema radicular está activo y puede tomarlo, no solo con el día en que la logística lo permite.
Elegir la fuente correcta según el suelo y el cultivo. En suelos ácidos (pH menor a 6.0), la volatilización de amonio es menor y las fuentes amoniacales como el sulfato de amonio trabajan bien. En suelos neutros o alcalinos, la urea sin protección es más susceptible a perderse. La urea recubierta con azufre o los fertilizantes con inhibidores de nitrificación como el DMPP son alternativas que en estudios realizados en suelos tropicales de Brasil lograron buenos resultados pues los inhibidores de nitrificación retuvieron hasta un 60% más de amonio y redujeron las concentraciones de nitrato, disminuyendo las pérdidas sin afectar la disponibilidad de N para el cultivo. En condiciones de alta humedad, los inhibidores duales pueden aumentar el rendimiento de maíz en hasta un 9% y reducir la volatilización en hasta un 68% frente a la urea convencional. El costo adicional del fertilizante con inhibidor se justifica cuando el riesgo de pérdidas es alto.
Incorporar el fertilizante y sincronizarlo con el riego. Enterrar el fertilizante en lugar de dejarlo en la superficie puede reducir la volatilización entre un 40 y un 60%. En sistemas con riego tecnificado, la fertirrigación permite aplicar el N disuelto en dosis pequeñas y frecuentes, directamente en la zona radicular, lo que puede reducir las pérdidas totales hasta en un 40% comparado con la fertilización convencional en superficie. No siempre es posible en todos los cultivos ni con todos los equipos, pero donde existe la infraestructura, el impacto en eficiencia es significativo.
Integrar fuentes orgánicas y fijación biológica. Los materiales orgánicos —pulpa de café compostada, gallinaza, porcinaza, bovinaza— aportan N de liberación lenta y mejoran la actividad microbial que hace posible la disponibilidad de N mineral. Pero la estrategia más poderosa a largo plazo es la incorporación de leguminosas al sistema productivo. Un meta-análisis global publicado en 2024 en el Journal of Agronomy and Crop Science que analizó datos de 1980 a 2018 encontró que las leguminosas obtienen en promedio el 68% de su nitrógeno directamente de la fijación biológica atmosférica, con las leguminosas forrajeras alcanzando hasta el 75%. Eso es nitrógeno que no compras, no transportas y no depende del precio del gas natural en Rusia. Las rotaciones con soya, caupí, crotalaria o frijol reducen la dependencia de fertilizantes sintéticos y mejoran la estructura del suelo al mismo tiempo. Estudios realizados en suelos colombianos mostraron que la rotación con soya combinada con abonos verdes de crotalaria superó en rendimiento a la fertilización nitrogenada sola. La combinación de fertilización mineral ajustada con rotaciones leguminosas representa la estrategia más completa y económicamente resiliente ante la volatilidad del mercado.
El N que se paga pero no produce
Los datos de fincas que he acompañado revelan una brecha que no es visible sin registros sistemáticos, en las fincas con aplicaciones similares de nitrógeno por hectárea, los costos de producción pueden variar hasta un 30% según la época de aplicación y las condiciones del suelo en cada lote.
La causa casi nunca está en la cantidad de N aplicado. Está en la eficiencia real de uso. Un lote con alta actividad microbial, buen pH y fraccionamiento adecuado puede obtener el mismo rendimiento con 20 a 30% menos unidades nitrogenadas que un lote donde el fertilizante se aplica de una sola vez, sobre suelo seco, sin incorporación. La diferencia no aparece en los registros de compra, aunque los dos productores compraron el mismo bulto a igual precio, al final del ciclo cuando se calcula el costo por kilo de producto obtenido se ve la diferencia.
Otro patrón que he observado es en los lotes donde mayor pérdida se registra, no son necesariamente los más descuidados, son los que tienen suelos con pH elevado, alta susceptibilidad a encharcamiento temporal o que reciben la mayor parte del N en una sola aplicación al inicio del ciclo. Cruzar los datos de pH por lote, historial de materia orgánica, régimen de lluvias y piso térmico permite identificar exactamente en qué parte de tu finca la urea está trabajando y en cuál se está escapando.
El nitrógeno es el nutriente más estudiado del mundo y sigue siendo el más mal aplicado en el campo. La diferencia entre los dos no es conocimiento, es contexto de datos por lote.
Referencias consultadas.
- Osorio N.W. (2014). Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico (Cap. 7). ISBN 978-958-44-9746-8. Universidad Nacional de Colombia. pp. 177-212. https://www.bioedafologia.com/informacion-libro
- Yadav et al. (2025). "Enhancing nitrogen use efficiency in agriculture by integrating agronomic practices and genetic advances." Frontiers in Plant Science, 16, 1543714. https://www.frontiersin.org/journals/plant-science/articles/10.3389/fpls.2025.1543714/full
- Scheer C. et al. (2017). "Direct Nitrous Oxide Emissions From Tropical and Sub-Tropical Agricultural Systems – A Review and Modelling of Emission Factors." Scientific Reports, 7, 44235. https://www.nature.com/articles/srep44235
- Corrochano-Monsalve M. et al. (2023). "Do tropical climatic conditions reduce the effectiveness of nitrification inhibitors? A meta-analysis of studies carried out in Brazil." Nutrient Cycling in Agroecosystems. Springer. https://link.springer.com/article/10.1007/s10705-023-10266-0
- Ladha J.K. et al. (2022). "Biological nitrogen fixation and prospects for ecological intensification in cereal-based cropping systems." Field Crops Research, 283, 108541. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9133800/
- Kowalczyk L. (2025). "Mitigating Nitrogen Losses: The Role of Enhanced Efficiency Fertilizers." University of Nebraska Lincoln. https://digitalcommons.unl.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1285&context=agronhortdiss
- Ghafoor I. et al. (2024). "Biological Nitrogen Fixation and Prospects for Ecological Intensification Under Climate Change — A Meta-Analysis." Journal of Agronomy and Crop Science. Wiley. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/jac.12754
- Portafolio (2023). "Precios de fertilizantes empiezan a estabilizarse: ¿qué pasará con el agro en Colombia?" https://www.portafolio.co/revista-portafolio/precios-de-fertilizantes-empiezan-a-estabilizarse-que-pasara-con-el-agro-en-colombia-585640
- Adeyemi O. et al. (2024). "Nitrogen Use Efficiency in Agriculture: Integrating Biotechnology, Microbiology, and Novel Delivery Systems for Sustainable Agriculture." PMC/NCBI. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12525934/
- UPRA (2024). Ficha técnica: Urea 46-0-0. Índice de precios de insumos agrícolas. Ministerio de Agricultura de Colombia. https://upra.gov.co/sites/default/files/2025-11/Ficha%20t%C3%A9cnica%20Urea%2046-0-0.pdf
- El Tiempo (2026). "La crisis de Oriente Medio dispara el precio de los fertilizantes: así es el impacto para los agricultores colombianos." https://www.eltiempo.com/amp/economia/sectores/la-crisis-de-oriente-medio-dispara-el-precio-de-los-fertilizantes-asi-es-el-impacto-para-los-agricultores-colombianos-3541250
- Agronegocios (2026). "Las proyecciones de los precios de fertilizantes para 2026 a nivel global y nacional." https://www.agronegocios.co/mercados/las-proyecciones-de-los-precios-de-fertilizantes-para-2026-a-nivel-global-y-nacional-4323117
- Portafolio (2026). "Colombia importó 1,94 millones de toneladas de fertilizantes y diversificó proveedores en 2025." https://www.portafolio.co/economia/agro/colombia-importo-1-94-millones-de-toneladas-de-fertilizantes-y-diversifico-proveedores-en-488304
- Infocampo / INTA (2024). "Fertilización eficiente: cómo evitar la volatilización, la lixiviación y el escurrimiento de nutrientes." https://www.infocampo.com.ar/fertilizacion-eficiente-como-evitar-la-volatilizacion-la-lixiviacion-y-el-escurrimiento-de-nutrientes/
- FAO / Pacifex (2019–2025). "Fraccionamiento de fertilizantes nitrogenados: impacto en eficiencia de uso." https://pacifex.com.mx/como-evitar-perdidas-de-nitrogeno-en-cultivos-de-limon/
- Yara Colombia. "Perspectiva del ciclo de vida de los fertilizantes." https://www.yara.com.co/nutricion-vegetal/medio-ambiente/reduciendo-la-huella-de-carbono/la-perspectiva-del-ciclo-de-vida-de-los-fertilizantes/
- Harvis. "Gastamos millones fertilizando... pero ¿quién está procesando esos nutrientes?" https://harvis.app/blog/quien-procesa-los-nutrientes
- Palacio C. (2026). "Latinoamérica depende hasta en 90% de fertilizantes importados para el sector agro." Agronegocios. https://www.agronegocios.co/mercados/el-agro-en-latinoamerica-depende-90-de-fertilizantes-importados-4346134

